Koba el Temible by Amis Martin

Koba el Temible by Amis Martin

Author:Amis, Martin [Amis, Martin]
Format: epub
Publisher: Unknown
Published: 2009-12-13T02:16:16+00:00


excepcionales que perdían poco a poco esta certeza espontá ;

t

* Es decir, desde 1928, el año del primer caso, el caso «Shajti» (cincuenta y tres técnicos e ingenieros acusados de sabotaje industrial). Los Procesos de Moscú fueron aportación personal de Stalin; fueron distintos de los juicios leninistas de propaganda de comienzos de los años veinte, que estuvieron amañados, pero no preparados de antemano. Las dos modalidades de proceso recurrieron a la tortura. I

184 ■■,'-.'

nea y sucumbían a la podredumbre moral y a la realidad flotante del estalinismo maduro. En los últimos años, como ya hemos señalado, se redujeron los gustos cinematográficos de Stalin. Se olvidó de las películas de vaqueros, de las comedias y de los musicales. Y se dedicó a consumir propaganda: noticiarios falsos sobre la vida en las granjas colectivas. Las mesas crujían con el peso de tanta fruta y tanta verdura, bajo aquellos lechones y aquellos gansos enormes. Acabada la pitanza, los segadores volvían a los campos... ¿Qué clase de placer le daban estas descripciones? ¿Se las «creía», pensaba que eran «reales»?

LA RAZÓN Y EL GRAN TERROR, 2

«En mi opinión -dijo Jrushov-, fue durante la guerra cuando Stalin empezó a no estar totalmente en sus cabales.» Bueno, él debería saberlo, pero la opinión de Jrushov es muy curiosa, ya que supone que el Stalin de 1929-1933 y de 19361938 gozaba de una salud mental de hierro. ¿No totalmente en sus cabales? Stalin hizo cosas realmente descabelladas durante la guerra, sobre todo en el período 1941-1943. Pero el sentido común da la vuelta al juicio de Jrushov. La invasión nazi demostró a Stalin de manera inapelable que su mundo alternativo no existía, y éste es el motivo, tal como iremos viendo, de que se quedara atónito y sin saber qué hacer. La invasión nazi fue un alud de realidad. Y exigió algo colosal: Stalin tuvo que meter la mano hacia el fondo y hacia atrás para encontrar y resucitar lo que quedaba de su salud mental.

Ya en septiembre de 1941, tres meses después de la invasión, cuando le enseñaron los protocolos del juicio y la «sentencia preliminar» de su oscilante comandante en jefe del frente occidental, Stalin dijo: «Apruebo la sentencia [ejecución], pero decidle a Ulrij que quite todas esas tonterías so

: v ■-, 185 bre "conspiraciones".» Y todavía en 1946 (poco antes de la reactivación de la psicosis), Stalin convocó a una reunión en el Kremlin al quizá-demasiado-popular mariscal Yúkov y lo marginó diciendo: «Beria acaba de escribirme un informe sobre los sospechosos contactos de usted con los americanos y los británicos. El cree que acabará usted espiando para ellos. Yo no me creo esas insensateces.» Así, consternado pero con franqueza práctica, Stalin llama a la «razón» del Gran Terror lo que era exactamente: tonterías e insensateces... De idéntico modo, nunca pidió a sus ciudadanos que libraran la Gran Guerra Patriótica para defender el marxismo-leninismo, la Revolución o la dictadura del proletariado. Les pidió que combatieran en nombre de Rus', de la Iglesia ortodoxa, de generales zaristas cubiertos de medallas.



Download



Copyright Disclaimer:
This site does not store any files on its server. We only index and link to content provided by other sites. Please contact the content providers to delete copyright contents if any and email us, we'll remove relevant links or contents immediately.